viernes, 20 de noviembre de 2015

Crossroads (Lingua Franca)

Crossroads (Lingua Franca)

One thousand flashes like an actress
hit your tangled hair and your face.
Then I pray to partake my loneliness
with you tonight but in another place.

We haven't talked enough,
beautiful times as we approach.
I suspect that my native tongue
born and burn into your mouth.

Sadly I know when ends this story,
with every step you take to walk away.
You smile to me, here starts my glory
but you cross the horizon faraway.

Me, like an iron statue underwater
watching the ruins in my gold path.
The sweet memory of how good it felt,
breathtaking oblivion at the aftermath.

The free kingdom of your eyelids,
the sky when lightning roars again.
Bridge between your shining smile
and the white fire of my cold eyes.

This poetry waking up in your lips,
my lucky words starting the pursue.
Sun and ocean breeze daytrips,
the slightest chance can be true.

My Lingua Franca tribute,
home of wilderness love.
One night of ten minutes,
too deep for me to ignore.

Toni Marzal

sábado, 10 de enero de 2015

Anak Krakatau

Anak Krakatau


Mi voz incendiándote,
dos sonrisas reflejadas
y las palabras zanjadas.

Los ojos centelleantes,
mi mano en tu cintura
sin miedo a las alturas.

Nuestras bocas imantadas,
con las lenguas impacientes
deseando saltar los dientes.

Dan comienzo los temblores,
ondea tu pelo la brisa marina
y el ahora o nunca termina.

Retumban besos crujientes,
desencadenan varias fisuras
pero ni una mísera duda.

Resguardado en tus brazos
sobreviene la emergencia,
estalla la vida con violencia.

Las respiraciones erráticas,
el deshielo de los miedos:
Krakatoa por mis dedos.

Los bocados cándidos,
complicidad sin agobios
con sabor a pintalabios.

Recorro a tientas toda tu piel
y amordazo lo que te ruboriza,
completamente hecho cenizas.

Toni Marzal

martes, 16 de septiembre de 2014

El Día de Mi Cumpleaños III

El Día de mi Cumpleaños III 

Hace tiempo escuché una historia, una historia que hablaba de dos semillas muy distintas entre sí. Ambas habían caído relativamente cerca, en un terreno propicio y fértil, y tras las primeras lluvias las dos semillas se asentaron bajo la tierra. La primera empezó a brotar al poco tiempo de comenzar la primavera, de modo que rápidamente se convirtió en un arbusto. La gente que pasaba por la zona contemplaba al arbusto con ilusión, decían que tenía un potencial inmenso y que con el tiempo acabaría convirtiéndose en la planta más frondosa y verde de todo el bosque. En cambio, la segunda semilla apenas había levantado un palmo del suelo y tardó mucho más en crecer y en germinar, pues era un roble. Ante la indiferencia del resto, el roble comenzó a desarrollarse lenta pero de forma persistente echando sus raíces hasta el fondo mismo del suelo. Con el transcurso de los años el roble continuó a la sombra, completamente eclipsado por el arbusto, pero lo que nadie sospechaba era que dentro de cientos de años nadie iba a recordar al arbusto. Cien años después éste había desaparecido y el lugar más distinguido del bosque pertenecía al roble, a un roble de más de 40 metros de altura que todo el mundo sabía increíblemente valioso, venerado y protegido. Aquella semilla que no se rindió jamás logró prosperar por encima del espacio y del tiempo. Y en eso estamos.

Delirios de inmortalidad aparte, hoy cumplo veintitrés años. Quien me conoce sabe que detesto cumplir años porque noto cómo se me escapa la vida de entre los dedos. Este año podría decirse que he cambiado más que ningún otro. He abierto los ojos con todas las consecuencias que ello trae consigo. De modo que va por todas esas veces que me he caído al suelo y luego me he levantado mejor, más preparado y un poco menos ignorante. Gracias. Doy gracias por cada escollo que dejo atrás en el camino.

Me he distanciado mucho, las horas van que vuelan y tengo la sensación de que necesito días de 72 horas para poder abarcarlo todo. Para acapararme entero. Toda mi rama artística está suspendida en gravedad cero, esperándome con paciencia infinita mientras yo espero que al menos valga la pena tanta espera. Siento que vivo un momento de ruptura con todo pero conmigo mismo el primero, experimento en mi propia piel la transición entre el ayer y el mañana mientras el presente se encuentra diluido. Quiero coger sólo lo bueno de mi obra y darle una vuelta de tuerca, moldear un yo distinto a ese que se enfrenta en blanco y negro a un teclado de ordenador. También tengo la voluntad de llamar a las cosas por su nombre y de pronunciarlas con un golpe de voz firme y seco. Le pese a quien le pese, seguiremos echando raíces.

Ahora mismo me encuentro a sólo un paso del salto. Noto como el viento acaricia mi rostro y entumece mis músculos. Ya es demasiado tarde para echarse atrás, he cruzado la línea del no retorno y esto es ahora o nunca.

to.ni


"La importancia del roble va mucho más allá que la utilidad de su madera. La imagen de este longevo árbol es grandiosa con recias ramas que se elevan al cielo. Para todos los pueblos que lo han conocido constituye un sinónimo de fuerza, de no dejarse doblegar ante ningún obstáculo."

*Miguel Herrero Uceda, El alma de los árboles.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Ozymandias I

Ozymandias I

Del horizonte brota el rey astro,
descorazonador e implacable. 
Sigo, no persigo ningún rastro
sólo piso hasta que esto acabe. 
El sudor se desliza por mi frente
y se evapora al caer enfrente.
El desierto crece desbocado
bajo unos pies cansados:
Me flaquean las fuerzas,
me tiemblan las piernas. 
Mira allí, a lo lejos
un oasis de luz
centellea. 

Tan sólo son siete pasos,
siete pasos de nuevo.

to.ni

“Mi nombre será Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!”

Un amor artificialmente auténtico

Un amor artificialmente auténtico

Imagina pasarte la vida escribiendo, redactando rutinarias cartas de amor para otras personas por un sueldo. Dicen que un día la vida fue algo distinto, pero Theodore Twombly ya no puede recordarlo. La soledad hace al escritor, y tras un duro divorcio una misteriosa voz devuelve los latidos a este frustrado literato.

“Her” es una película protagonizada por Joaquin Phoenix, cuyo guión y dirección corren a cargo de Spike Jonze, célebre autor del arriesgado Being John Malkovich. Como creador y padre de esta obra su mayor mérito no reside en haber obtenido el Oscar 2014 al mejor guión original ni el Globo de Oro dentro de la misma categoría, sino en dejar a los espectadores petrificados en la butaca durante los 126 minutos que dura todo el film.

Estamos ante una película que pese a estar ambientada en el futuro trata temas clásicos y muy profundos, como la condena de la soledad y el anhelo por encontrar afecto. Y es que la vida de Theodore da un giro de ciento ochenta grados cuando descubre que su PC puede comunicarse con él con una naturalidad y emotividad puramente humana. Con el tiempo, el protagonista vuelve a sentirse feliz y se enamora de la dulce voz de la carismática inteligencia artificial. De este modo se embarca en un viaje existencial que logra mitigar la soledad del hombre contemporáneo sumido en su vida insatisfecha. La voz femenina del sistema operativo, Samantha, corre a cargo de la actriz Scarlett Johansson. La cual paradójicamente humaniza al protagonista al no dar la impresión de ser un ser autómata, ni un frío algoritmo de unos y ceros que responde sin alma alguna.

Todo un cóctel de géneros donde converge la ciencia ficción, el romance y la tragicomedia. Esta combinación tan magistralmente orquestada tan sólo podría calificarse de genialidad, de no ser porque dicha palabra sea la más desgastada por los críticos desde el principio de los tiempos, y más todavía con respecto al cine. Así que no he dicho nada. El romanticismo presente es revelador, y nos muestra esa necesidad latente que tenemos los seres humanos de amar y de ser amados, de ser queridos pero también correspondidos.

Joaquin Phoenix tiene una actuación soberbia gracias a que logra mostrar sin reflejos los recovecos de su fragilidad cristalina. Pero aún así, pese a su personalidad retraída logra abrirse al espectador que lo contempla con ternura. El ambiente onírico, la tonalidad cromática y los sentimientos a flor de piel demuestran un enorme conocimiento del lenguaje cinematográfico.

La película está filmada con mimo y eso salta a la vista en cada uno de los detalles de cada plano, donde se aprecia una artesanía y una sensibilidad sorprendentes. Hay sentimientos que brillan con luz propia a lo largo del film, tales como el amor real hacia un ser artificial, la vulnerabilidad del corazón humano y también el sufrimiento fruto del desamor y de la pérdida de la esperanza. Esto contrasta enormemente con el hecho de que tanta intensidad emocional vaya dirigida a un ente inerte, que además comparte un protagonismo “invisible” con Theodore a lo largo del largometraje.

Con “Her” descubrirás que las personas tenemos la necesidad de sentirnos conectadas, sea como sea. Verás cómo un crisol de sensaciones recorre tu espinazo y toca tu fibra sensible gracias a una brillante crítica encubierta al humanismo de las máquinas y a la fría deshumanización de las personas. También salta a la palestra la necesidad de sentir a toda costa, aunque se trate de un dulce y enfermizo tormento.

Otra historia de amor imposible que cargar a nuestras espaldas.

to.ni

There is a Light That Never Goes Out

There is a Light That Never Goes Out

(Take me out tonight
take me anywhere, I dont care
I dont care, I dont care, I dont care…)

De vuelta a casa sólo hablábamos de sexo, ya se había convertido en una costumbre, en nuestra tradición. Recuerdo que aquella noche nuestro hilo musical fue un maratón de los Smiths que algún alma caritativa puso en la radio. Había algo entre nosotros, no sabría decir el qué, lo cierto es que algo se intuía cuando nos mirábamos o eso mismo me reconfortaba pensar. -Somos amigos…– decía con sonrisa enigmática y tono firme si me pasaba de la raya. Pero aquella noche me confesó que estaba pasando por una sequía sentimental digna del Sáhara, y yo, sorprendido, nunca llegué a entender el por qué. Aquella chica podía tener a sus pies al hombre que quisiera y yo sufría esa frase en mis propias carnes, me tenía comiendo de su mano.

¿Era pura dialéctica sexual o había algo detrás? Aquella pregunta me carcomía desde que comenzamos aquel jueguecito. Tras cada declaración de intenciones guardaba la esperanza, el anhelo de llevarla hasta la boca del lobo, la mía propia. Me esforzaba por arrinconarla con una frase mágica, con una llave verbal maestra que me abriera las puertas de su corazón, pero no había manera. No había en todo el mundo una mujer como aquella y una vez dentro de mis fauces salía con tanta facilidad como con la que había entrado. Y con todavía más elegancia, así era ella. Así la quería.

(…Driving in your car 
Oh, please dont drop me home…)

Allí estábamos los dos, al borde de nuestras propias vidas al volante de ninguna parte y con su mano estratégicamente colocada sobre mi rodilla. Entonces, si escuchabas atentamente, podías oír cómo me latían dentro todos los volcanes de la Tierra, y me arremangaba la camisa porque empezaba a hacer calor allí dentro. Rezaba, rezaba porque el viaje durara más, aunque sólo fuera un par de calles, un par de minutos más. Con eso me bastaba, finalmente llegamos a mi casa y quitó el contacto de su todoterreno. Nos quedamos callados, y en el momento en el que me hice a la idea de entrar en mi casa, caer rendido en mi cama , dormirme pensando en ella y, con un poco de suerte, soñar algo mejor que un triste toni volviendo solo hacia sus sábanas, sucedió.

-Tú… ¿Querrías follarme? –me preguntó mirándome a los ojos cuando me desabroché el cinturón de seguridad. La miré atónito, completamente petrificado, esperando que su don para leer del revés las palabras no fuera el único, rezando para que pudiera también leer mi mente, y mi corazón de paso. Al mismo tiempo una sensación de horror recorrió de arriba a abajo mi espinazo, la de estar frente al momento clave, el ahora o nunca definitivo.

-¿Quieres saber, por curiosidad, si te follaría? ¿o por el contrario quieres hacerlo? –Le devolví la pelota, yéndome por las ramas ya que aquella pregunta bien podía ser un espejismo, un oasis de aire en mitad del desierto para un sediento, para un náufrago de este mundo como siempre he sido.

(I thought oh god, my chance has come at last
but then a strange fear gripped me and I just couldnt ask)

Me miró sería, contrariada incluso. Sonreí, me quité el cinturón de seguridad y abrí la puerta para marcharme. -¿A dónde vas? -Me preguntó indignada mientras forzaba una mueca de enfado.

Entonces, sin apartar el contacto visual cerré la puerta y con el golpe de su cierre dio comienzo el pistoletazo de salida de mis labios hacia los suyos, mi mano derecha cobró vida y serpenteó por las dunas del asiento hasta su cintura. Fue algo dulce, la besé y se abrió ante mis narices un abanico nuevo de matices, de colores, de texturas, de sensaciones... De pronto noté como el mundo comenzó a encogerse hasta que alcanzó el tamaño del interior de aquel coche, de aquella burbuja en la que estábamos encerrados. Fuera la gente dejó de importarme, cuanto pasara al otro lado del cristal no merecía ni mi más mínima atención. Los minutos, perezosos, nos dieron una merecida tregua y la situación, lentamente, se iba calentando poco a poco. Cuando quise darme cuenta tenía mi mano recorriendo toda su espalda y descarrilando en sus peligrosas caderas. Ella hizo lo propio, y comenzó a acariciarme la pierna, de modo que fue trepando hasta mi entrepierna y la detuve.

-¿Qué pasa? –me preguntó.

Me quité a patadas las zapatillas y me colé por el hueco de los asientos delanteros bruscamente, ávido de sus caricias, de su risa, de su sexo… de ella en su conjunto. Lancé los brazos hacia delante y me sonrió, la agarré bien fuerte y la traje contra mí, muy cerca. Encima de mí me susurró que alguien podría vernos. Aparté su pelo y comencé a besarla por el cuello hasta que llegué a su oído, allí solté una retahíla de palabras enlatadas que la tranquilizaron momentáneamente.

(…And if a double-decker bus
crashes into us
to die by your side
is such a heavenly way to die…)

Una vez en su cuello sentí la osadía de todas las bestias que pueblan la Tierra y no puede evitar, con cariño, darle un pequeño mordisco. Ella saltó de repente y comenzó a reír.

Esa risa que convertía mis mañanas en tardes y éstas en noches. Ese impulso vital que empujaba mi pluma por todas las páginas en blanco que me encontraba por la vida. Esa luz que nunca terminará de apagarse. Entonces inclinó la cabeza y comenzó a fundir a fuego lento sus suspiros sobre los míos al tiempo que se comenzaba a mover, suavemente, como un péndulo encima mío. Tras unos segundos así, deleitándose en su poder absoluto sobre mí, me quitó la camiseta de un tirón. Sus ojos color miel se clavaron en los míos y noté como en mi interior ardía la llama del mañana. Empezó a besarme el pecho, sacó a la palestra su repertorio de besos cortos y rápidos, acelerándose entre sí. Su pelo se posaba a la altura de mi rostro y yo no escatimaba en caricias hacia su dorada melena, hacia aquel manto de estrellas que durante un breve parpadeo tuve al alcance mi mano. Mis manos, se imantaron a su camiseta y se la arrancaron también de un tirón. Su piel era fina y blanca, elaborada con el más puro marfil que haya podido ser tallado. Recorrí enteros sus hombros y su espalda, saboreé cada instante, cada centímetro de su cuerpo efímero. El sujetador de color negro resaltaba completamente del páramo nevado que la envolvía, y allí en la penumbra había dos jóvenes brillando bajo la atenta mirada de la Luna y de las farolas.

Desabroché aquel sujetador al tercer o cuarto intento, y cuando lo tuve en mis manos no hice más que dejarlo caer mientras contemplaba sus senos. Aquella prenda negra caía como la noche por mis dedos y yo sólo pensaba en colocar las palmas de mis manos en sus pechos, en cubrirlos de mis huellas dactilares y en acercarlos a mi boca para lamerlos por completo.

(…And if a ten-ton truck
kills the both of us
to die by your side
well, the pleasure - the privilege is mine…)

Tras darle un beso en la mejilla y otro en los labios comenzó una batalla enfurecida entre sus dedos y los botones de mis vaqueros. En el fragor de la misma me desesperé y procedí a quitármelos yo mismo, no podía malgastar ni un segundo más o iba a estallar allí mismo. Ella esperó paciente y hundió sus dedos por mis pantalones como si fueran de arena y tirando hacia ella me los bajó. Primero los dejó a la altura de mis rodillas y luego siguió empujando hasta que llegaron hasta mis tobillos. Posó su mano por encima del calzoncillo, se inclinó hasta mi boca y me plantó un beso mientras me susurraba algo que no entendí. Mientras me besaba apretaba y soltaba suavemente. Sus besos bajaron hasta mi barbilla, recorrieron la ladera de mi cuello, su lengua se detuvo en mi abdomen y cogió carrerilla para saltar el desfiladero de mi ombligo... Conforme iba bajando notaba cómo su cálido aliento iba descendiendo por todo mi cuerpo hasta que alcanzó mis irrefrenables ganas de arrancarme toda la ropa que llevaba encima.

-¿Hay alguien fuera, toni? –Interrumpió insegura.
-No te preocupes, ahí fuera no hay nada, ahí fuera no queda nadie. –Respondí mientras agarraba su cara con las palmas de mis manos, mientras el equilibrista de mi amor pendía del hilo de mis ojos hacia los suyos. Entonces me sonrió con una luz y con una intensidad tan deslumbrante que me dejó abrumado, y de esa sonrisa nació una novela que algún día, quizá no dentro de tanto, publicaré.

Además comprendí a la perfección la letra de aquella canción de los Smiths.

toni.

Jamais Vú

Jamais Vu

Tendido en un sueño oteo el cielo en la noche estrellada
y al otro rincón de la galaxia tú me devuelves la mirada.
¿Cómo te va todo amigo? Espero que nunca tires la toalla,
que continúes conmigo a capa y espada vaya a donde vaya.

Recuerda que somos el navío mercante para el náufrago,
la sed y la escasez deshaciéndose tras la boca famélica.
Olvida que también somos la oscuridad para el relámpago,
la soledad del corredor de fondo que jamás cruza la meta.

Alza los pies del suelo y que la magia fluya por tus manos,
no desfallezcas ni te desesperes y orbita en torno al arte.
Prende la llama y exprime aquello que nos hace humanos,
al mismo tiempo que rompes los grilletes para liberarte.

No encontrarás jamás un oficio peor pagado
que requiera tanto tiempo, ni tanto sacrificio.
No descubrirás nunca un hobby tan arriesgado
que te consuma siempre y nunca te dé beneficio.

Pero aquí seguimos, justo como al principio,
tan cerca del cielo como del precipicio.

Porque éste es nuestro sitio.

to.ni

jueves, 28 de agosto de 2014

¡El trío calavera contraataca!

¡El trío calavera contraataca!

Como ya viene siendo habitual en las tertulias políticas de las principales cadenas de televisión, se dejan a un lado los argumentos para dar rienda suelta a lo que realmente alimenta las audiencias: el griterío y las descalificaciones. Hasta aquí nada nuevo pero… ¿quiénes son los auténticos reyes del mambo de las tertulias? Los adalides del insulto, los dioses de la burla y por ende los soberanos de la soberbia no son otros que Francisco Marhuenda, Eduardo Inda y Alfonso Rojo: los tres mosqueteros de la derecha mediática. Su última fechoría, mosquete en mano, ha sido difamar a Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, a la que han llamado demagoga, etarra y finalmente para coronarse “gorda”. ¡Todo esto en un intervalo de apenas dos minutos!

Por desgracia no estamos ante un caso aislado, el problema es que nos hemos acostumbrado a este tipo de situaciones y apenas nos impacta ya la presencia de este tridente tan arrogante como sonriente. Parece poco más que grotesca la estampa de estos directores de periódico, apoltronados plácidamente en sus butacas mientras miran a cámara y repiten que lo peor ha pasado, que hay que hacer un esfuerzo por España y que la alternativa de la izquierda, siempre radical y violenta, consiste en convertir al país en una república bananera. Lo cierto es que Marhuenda y cía tan sólo son siervos del capital y por ello traidores a su verdadera patria, los ciudadanos. Son el ejemplo personificado del mal endémico que asola al periodismo y en ellos se palpa el avanzado estado de necrosis que se extiende como un cáncer entre las páginas de sus diarios.

Y es que, casualidades de la vida, la bancada derecha está financiada por la banca y por esta misma razón es común ver en sus palabras una falta de empatía y de consideración imperdonable con los sectores que más están padeciendo la crisis. Recordemos que Ada Colau y la PAH, para quien no lo sepa, están haciendo lo imposible por las miles de personas que están siendo desahuciadas por los bancos que financian a estos tres individuos. Si de algo se puede tachar a la derecha mediática española es de obstinada en su lucha por alejarse de la realidad al defender lo indefendible, por ello hay una expresión que le viene al pelo: “No hay mayor ciego que el que no quiere ver.”

to.ni
Tendida en el asfalto yace
justo en la mitad del cruce
y deseo que el tiempo pare
o que la muerte no avance.

Veo a su padre impotente
agarrando su mano fuerte,
arrodillado justo enfrente, 
rechinando todos los dientes
y soñando que una ambulancia
cruza por la esquina de repente.

Tiene la mirada perdida, sin mácula
mientras presencio como la madre
implora a gritos a todo Dios rezable
para que se la lleve a ella, en balde.

Crujen los cristales al pasar los coches,
la sangre corre veloz como ríos de fuego
por un prado de asfalto durante la noche
mientras los presentes ahogamos ruegos.

Yo no doy crédito, alrededor rompemos
sin siquiera poder articular una palabra.
La luz fue desvaneciéndose en sus ojos
sin que nadie pudiera hacer ya nada.

“No cierres los ojitos cariño,
quédate con mamá…” 

Todavía sigo viviendo
el escalofrío y la pena,
el tapón en los párpados
que impiden que llueva.

toni.

Toma Mi Mano

Toma Mi Mano

Todavía aguardo esa llamada
que después de tantos años
libere a ciegas de tus labios 
un toma mi mano y vamos. 

.toni